En Europa, jugar de local da una ventaja moderada. En Sudamérica puede dar mucho más, por razones que no existen en otras partes. La altura, las distancias y los contrastes de clima pesan tanto como el apoyo de la hinchada.
La altura
Jugar en ciudades como La Paz, Quito o Bogotá cuesta a los equipos que llegan desde el nivel del mar. Falta el aire, la pelota viaja distinto y el cansancio llega antes. Los equipos locales, acostumbrados a esa altura, lo aprovechan con ritmo alto desde el inicio.
La selección chilena lo vivió en carne propia en las eliminatorias. Para las apuestas, la altura explica por qué equipos modestos de esas ciudades son favoritos en su cancha contra rivales de más nombre. Pesa todavía más en las fases previas de la Libertadores.
Los viajes
Chile es un país largo, y un viaje de Arica a Puerto Montt dentro del torneo local es de miles de kilómetros. En la Libertadores y la Sudamericana, un equipo chileno puede jugar en Brasil a mitad de semana y volver para el fin de semana. El cansancio del viaje se nota más en planteles cortos.
El clima
Un equipo del sur que viaja al norte en pleno verano, o uno que juega en la humedad del Caribe colombiano, enfrenta condiciones muy distintas a las de su ciudad. El calor pesa sobre todo en el segundo tiempo.
La cancha
Las canchas de pasto sintético, que hay en algunos estadios del fútbol chileno, cambian el bote y la velocidad de la pelota. Los equipos que juegan de local en ellas están acostumbrados, y los visitantes no.
Lo que ya está en la cuota
Las casas conocen estos factores y los incluyen en sus cuotas, sobre todo los más obvios, como la altura de La Paz. La ventaja para el apostador está en los detalles menos visibles, como un viaje largo combinado con una semana de dos partidos. Y para revisar el estado del plantel antes del partido, sigue con bajas y suspensiones.
Preguntas frecuentes
¿La altura pesa igual para todos los visitantes?
No. Pesa más en quien llega desde el nivel del mar con pocos días de adaptación, y menos en equipos que vienen de otras ciudades altas.
¿Las casas ya descuentan la localía?
En buena parte, sí. La ventaja de local está en todas las cuotas; lo que a veces se les escapa es un viaje largo sumado a una semana con dos partidos.
